Me gustaría hacer un libro pequeño que incluya relatos cortos de vivencia, recuerdos o pequeños cuentos. Pueden estar relacionados o no, pero en cualquier caso que sean relatos independientes.
En octubre 2014 tuve un sueño que me pareció una historia bonita. En plena madrugada me levanté para apuntar lo que me recordaba del sueño. Estas notas las dejo abajo en esta página.
Había un hortelano que tenía en su huerto un ciruelo. Pasaban los años y aquél árbol por mucho esmero que ponía nuestro amigo, nunca dió fruto y un buen día se secó.
Eran otros tiempos. En muchos pueblos no habia televisión y la radio tampoco estaba presente en muchas casas. La gente se entretenía contando historias.
Hay trenes de cercanías y trenes de largo recorrido. Tenemos trenes súper veloces como el AVE que te transportan el cuerpo, cuando el alma todavía no ha salido de la estación y trenes lentos que parece que nunca van a llegar a su destino.
Mi padre me contaba muchas historias. Algunas no las pongo en pie, pero otras a base de la repetición las recuerdo con ternura y una de ellas es ésta que os cuento ahora.
Este articulo fue la respuesta a un chat de alguien que no creía en el relato biblico de la caida de las murallas de Jerico al hacer sonar las trompetas por los hebreos. No sé si le convencí.
Trabajar como celador en el hospital, me ha proporcionado el escenario adecuado para tomar conciencia y experimentar vivencias que de otra manera no hubiesen sido posibles.
Nunca había estado ni oído nada en mi vida acerca de estas ruinas, que se encuentran en Bucarest. Pero tuve una experiencia que me dejó sobrecogido, y me dió que pensar.