Unos meses después Ernesto se acercó otra vez y resultó que el árbol estaba lleno de esas pantallas; en sus ramas no había sitio para ni una más.
Más tarde Ernesto se enteró de que la gente hablaban de Guillermo. A veces chateaba con Victor, el vecino de Guillermo y le dijo que Guillermo estaba loco perdido con sus creaciones de barro.
Dicen que, por cada año que dura una relación, te cuesta un mes digerir la ruptura.
Erán las once de la noche, pero en el pueblo todavía hacía más de treinta y cinco grados.
La primera vez que vi a mi ex-novio después de separarnos, me regaló una pantalla de lámpara que había hecho por mi.
Ya habían pasado casi dos meses desde que Ernesto terminó la relación con Guillermo. La separación fue decisión unilateral de Ernesto.