Paradojas de la vida
Trabajar como celador en el hospital, me ha proporcionado el escenario adecuado para tomar conciencia y experimentar vivencias que de otra manera no hubiesen sido posibles.
Durante algunos años trabajé en la Unidad de Críticos. Recuerdo un caso que me impactó. Una tarde nos ingresó un paciente. Llego custodiado por una pareja de la policía; era un preso. Me pareció un exceso, aquel hombre no iba a escapar ni mucho menos: era un lesionado medular. Una lesion alta en su columna como más tarde revelaron las imágenes de la Tomografia Axial Computerizada le había dejado tetrapléjico. ¿Cómo iba aquel hombre ni siquiera intentar escapar?
Luego me enteré de su desafortunada historia. Resultó que estaba cumpliendo años de condena. Le quedaban solo unos días para cumplirla y obtener por fin su libertad. El infortunio quiso que unos dias antes tuviese un accidente que le provocó una lesión en su columna que lo dejó tetraplejico, y a si cambió una carcel por otra carcel. Era un prisionero en su propio cuerpo, su libertad hipotecada de por vida, cadena perpetua, una mano ajena decidía si le rascaría o no la nariz cuando le picase.
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