Ruinas de Curtea Veche, Bucarest
Nunca había estado ni oído nada en mi vida acerca de estas ruinas, que se encuentran en Bucarest. Pero tuve una experiencia que me dejó sobrecogido, y me dió que pensar. En mi viaje a Rumania, en julio de 2012, llegamos a Bucarest. En el itinerario de viaje, se incluía una visita a las ruinas de Curtea Veche, en el centro de la capital.
Mi amiga y compañera de viaje, Mariangeles, estaba cansada de andar —mucha caminata mucho monasterio —hacía calor y estaba sedienta. No le llamaban mucho la atención estas ruinas y decidió quedarse tomando una botellita de agua en un restaurante justo enfrente de las ruinas al lado de un gran ventilador que pulverizaba también agua, y desde donde se divisaban las ruinas. Yo tomé agua también, entré al servicio y me incorporé a la visita.
Llegue rezagado, todo el grupo estaba ya dentro, y me perdí parte de las explicaciones. Pude escuchar como el guía explicaba a los presentes los distintos usos a lo largo de su historia: un castillo o fortaleza desde donde se gobernaba y admisnistraba, un lugar de tortura especie de prisión, y mas recientemente un mercado. Me llamó la atención cuando subimos por una angosta y resbaladiza escalera de piedra a una estancia donde había un agujero en el suelo. El guía nos explicó que eso en otra época anterior había sido una carnicería, y que por ese agujero se desangraban las reses que se ponían a la venta.Hasta aquí todo bien.
Pero ya terminó la visita de esa zona y salimos otra vez fuera, por donde habíamos entrado. Había gente que quería ir al servicio. Mariangeles se incorporó al grupo y fuimos a visitar otra zona. Subimos una escalera y llegamos a una estancia con unos arcos de piedra, un balcón que daba a un patio interior y a una amplia terraza a la que se accedía a través de unos escasos escalones, también rodeada de arcos de piedra. Aunque todo estaba en fase de rehabilitación, fue un impacto. Sentí una sensación de vértigo...
Yo hacía unos años tuve un sueño muy raro. Cuando tengo un sueño de este tipo, suelo anotarlo. Son unos sueños muy distintos a otros, porque los percibo como una realidad vívida. El sueño estaba ambientado en unas ruinas antiguas, y... ¡este era el escenario preciso! No pongo en pie muy bien todo el sueño, pero aparacía mi hermano y mi padre y me embargaba un fuerte sentimiento de melancolía en el sueño... y también una sensación de miedo.
Bajando las escaleras había un féretro, de madera oscura, pero muy rudimentario, y en él había un cadáver... ¡mi hermano! Y un sentimiento de traición: algo tuve que ver en esa muerte. En el sueño yo subía por esa escalera y estaba mi padre, y mi hermano otra vez, y un sentimiento de tranquilidad de nuevo. Todo el sueño se desarrollaba en ese lugar, en esa terraza donde justo estábamos!
Luego cambió el escenario del sueño. Vi militares en las reales atarazanas de Sevilla. Este edificio, que actualmente alberga un teatro, fue anteriormente la caja del reclutamiento y tiene en común la existencia de arcos, amplios arcos.
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