Dicen que por cada año que ha durado una...
Dicen que, por cada año que dura una relación, te cuesta un mes digerir la ruptura. La relación con Guillermo no llegó a durar un año y, efectivamente, dentro de un par de semanas Ernesto se sintió aliviado, enérgico y con ganas de empezar un nuevo capítulo de su vida. Poco tiempo después conoció a Cristóbal.
Cristóbal resultó ser el polo opuesto de Guillermo y salvo la edad (ambos nacieron en el mismo mes) tenía muy poco en común con la pareja anterior de Ernesto. Era optimista, abierto, sociable, hablador y evidentemente sensible. Gracias a estos rasgos no le costó ningún trabajo a Ernesto enamorarse de él.
Unas semanas depués de que Guillermo le había regalado la lámpara a Ernesto quedaron nuevamente para tomar un café. Esta vez lo hicieron en el centro de la ciudad. Allí le parecía más cómodo a Ernesto, porque quería presentarle a Cristóbal. Como se imaginaba, la situación fue bastante incomoda.
Después del café, Ernesto y Cristóbal acompañaron a Guillermo a su coche que había dejado un poco alejado del centro. Resultó que en su maletero tenía otras dos pantallas de lámpara, una para Ernesto y otra para Cristóbal. Eran un poco diferentes que la que Ernesto ya tenía colgada en su terraza, pero igual de fea. También llevaban la firma del artista y unas palabras.
[Luego Guillermo dijo que tenía algunas más, porque hacía una cada vez cuando lloraba por Ernesto. Sin mostrar más emociones ni historias le dijo a Ernesto:
—Que te vaya bien. No te preocupes por mi, estoy bien. Sólo, pero bien. — y se fue.]
Añadir nuevo comentario