La Pastora
Esta semana nuestro pueblo, normalmente tan tranquilo y casi aburrido, está muy animado. Todas las tardes se escucha los vecinos moviendose por la calle, gritando de una casa a la otra. Es que el domingo que viene será el día cumbre del año para el pueblo: pasará la Pastora por la calle principal (o bien, la única calle) del pueblo y hará algunas paradas en la calle. Para nosotros es la primera vez que vivimos esta experiencia pues llevamos menos de un año en el pueblo. Nosotros... somos tres. Mi marido Cristóbal, nuestra perrita Chari y yo.
Por lo visto el núcleo de las festividades será muy cerca de nuestra casa. Precisamente en esta parte de la calle, por nosotros llamado la zona de las viudas, es donde las vecinas muestran mucha actividad en la preparación del espectáculo. Cayetana, la vecina de la izquierda ha movilizado a un pequeño ejercito de mujeres para preparar las flores de papel que luego se cuelgan en guirnaldas atravesando la calle. Al otro lado de nuestra casa tenemos a Paloma; no es precisamente viuda sino divorciada. Desde dentro de la casa la escuchamos muy bien incluso con las puertas y ventanas cerradas. Parece que organiza de todo pero no tengo muy claro qué.
Un poco más allá en la calle vive Pilar que ni es viuda ni divorciada pero por lo visto no hay ni hubo ningún hombre especial en su vida. Y enfrente de nosotros vive Agustina, que normalmente también echa una mano a la preparación del evento, pero este año lo deja pasar porque hace unas semanas murió su marido y está de luto. A partir de ahora también forma parte del equipo de las viudas.
El marido de Agustina (hasta ahora no hemos llegado a conocer su nombre) no era un tío, digamos, muy simpático. Cuando nos encontrabamos en la calle no solía saludar o como mucho barboteaba un "buenos días". Sin embargo hace unas semana lo vimos cerca del bar en el pueblo; parecía algo perdido. Levantó la mano y nos saludó con un alegre "¡adioooos!". La misma tarde murió por un infarto de corazón. Uno de estos días estuve hablando con Agustina cuando acabó de cortar una llamada por teléfono. Dijo "antes tenía a uno controlándome, pero ahora tengo a tres", referiendose a su marido difunto y sus tres hijos respectivamente. Cristóbal y yo estamos de acuerdo que esta mujer no está muy apenada sino más bien aliviada y liberada.
Días antes de que pasará la procesión comienzan a colgar las guirnaldas con las flores de papel de color blanco y celeste. Han venido unas tres o cuatro personas de fuera para ayudar a los vecinos con la decoración de la calle. Desde la puerta de nuestra casa observo que al final de la tarde ya un cuarto de la calle lleva las guirnaldas. Puesta en una escalera altísima una chica amarra las guirnaldas en las fachadas de las casas. No es extremadamente guapa pero se la ve una mujer bien equipada con su pecho y culo. Cuando le falta ayuda de uno de sus colegas grita - con una voz baritón - "ahora los maricones se han marchado y me dejan a mí sola". Cuando pregunto a la vecina Cayetana quiénes son estas personas me explica que son de la hermandad de la pastora. --Y aquella en la escalera es Miguela. Viene todos los años para ayudarnos con las preparaciones. Es muuuuy pastoreña. Bueno, antes era muy pastoreño....
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