Un viaje en tren
Este artículo lo escribí para un curso de comunicación. Teníamos que exponer en público un tema durante dos minutos.
Bueno, para los que aun no me conocen, me llamo Carlos y pertenezco a la “manada” de la UCI de HRT (trauma).
El día anterior, cuando Mikele nos pidió hacer el guión y elegir el tema que queríamos exponer. Yo, como siempre tengo un tiempo de reacción dilatado; me empecé a agobiar. No encontraba el tema y me vino la imagen mental de un tren... ¡Ya está! Un viaje en tren de dos minutos. Pero el título me evocaba a las típicas redacciones del colegio. La primavera... un viaje en tren.
En estos dos días, no me he puesto a ensayar delante del espejo como decía Leandro, pero sí he reflexionado un poco sobre el tema y se me ocurrió hacer un símil de un viaje en tren, con la vida que cada uno de nosotros vivimos.
Hay trenes de cercanías y trenes de largo recorrido. Tenemos trenes súper veloces como el AVE que te transportan el cuerpo, cuando el alma todavía no ha salido de la estación y trenes lentos que parece que nunca van a llegar a su destino. Hay estaciones de tránsito, de cambio, donde tienes que bajar de un tren para tomar otro. A veces los trenes pasan por túneles oscuros, horadados en las entrañas de la tierra; o por lagos tranquilos que nos dan calma o al borde de precipicios.
En ocasiones llevamos compañeros de viaje que nos hacen el trayecto más agradable, o topamos con viajeros desconsiderados e incordiosos que estamos deseando perderlos de vista en la siguiente estación.
Hay un fenómeno curioso que se estudia en psicología de la percepción: el efecto de paralelaje. Consiste este efecto en que si miramos por la ventana del tren, lo inmediatamente cercano lo vemos moverse a velocidad del vértigo y en contra del sentido de nuestra marcha. En cambio, si miramos al horizonte, el paisaje nos acompaña a una velocidad más lenta... las nubes, los arboles, las montañas lejanas.
Igual ocurre en la vida: a veces nos conviene distanciarnos. Para apreciar lo que vemos de cerca aquello que nos preocupa y que va en nuestra contra, al cambiar de perspectiva las connotaciones de tiempo y espacio cambian la realidad y aquella que nos asustó y nos agobió en su día, hoy es nuestro aliado, lo que nos ha hecho crecer.
Estoy en desacuerdo con aquel dicho de ¡perdiste el tren, llegaste tarde! porque si un tren se va, seguro que puedes tomar otro. Y para concluir deciros que ahora todos vamos compartiendo este vagón y que estoy encantado de llevar estos compañeros de viaje y mientras llegamos a nuestra próxima estación, vamos a divertirnos, aprender y pasarlo bien.
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